21.3.10

Fotoreportaje


SUPERVIVIENTES.
La crisis económica actual unida al aumento de las grandes superficies comerciales han puesto al pequeño comercio contra las cuerdas. Sin embargo entre tanta adversidad algunos han conseguido sobrevivir a la vorágine actual.
Al contrario de lo que suele pensar este gremio no sólo lo nutren los negocios y oficios de toda la vida, desde ferreteros a peluqueros, también sorprende ver a jóvenes con ilusión, ganas y sobre todo mucha fe en su proyecto, que resisten o más bien se niegan a claudicar. Una actitud que no sólo les honra sino que les rodea de un halo de heroísmo que los dignifica a ellos y su labor. Común a todos ellos, jóvenes y mayores es una suerte de romanticismo en todos ellos, una amor por lo que hacen que va más allá de los réditos que puedan obtener. No hay más que ver la pasión con la que te hablan de su trabajo.
El panorama actual, con un descenso de las ventas del 25% en lo que va de año, no es muy halagüeño. El futuro tampoco se vislumbra muy alentador, los analistas financieros han pronosticado que a durante el 2010 los españoles perderán entre un 4 y un 12 por ciento de su poder adquisitivo. Tampoco los representantes de los comerciantes vaticinan ninguna mejoría. El consumo sigue sin dar señales de vida y continúa siendo una de las grandes amenazas de la economía local. Las cifras no engañan y las aportadas por la Federación de Pequeños y Medianos Comercios de la Región de Murcia demuestran que los resultado en cuanto a ventas han sido muy malos. Es un hecho que los comerciantes no dejan de perder dinero lo cual está provocando el cierre de muchas tiendas en lo que va de año.

Ni los descuentos de hasta el 70% ni la cercanía de los comercios al ciudadano, ni los regalos, ni las campañas, ni tan siquiera el aparcamiento o el transporte gratis hasta el centro de la ciudad de Murcia consiguieron que los pequeños comerciantes consiguieran vender más durante la última campaña de rebajas.

No es fácil escapar sobre las penumbras que se proyectan sobre el comercio aunque hay que analizar la situación con perspectiva y datos concretos sino corremos el peligro de provocar una situación apocalíptica que no se corresponda con la realidad; algo parecido ya pasó con la gripe A en donde había más psicosis que realidad.
A pesar de los malos resultados de este año los pequeños comerciantes entrevistados se muestran optimistas con que lo pero ha pasado y que sus ventas se recuperarán aunque no se atreven a poner fecha sobre cuándo.
Analizado el panorama es inevitable preguntarse de ¿dónde sacan esa esperanza?, ¿cómo lo consiguen? ¿Suerte, visión de futuro, fe o confianza en una clientela fiel?.

Decía Ovidio "dedica tu corazón al oficio que has aprendido y así hallarás el sosiego". Debía tener razón el poeta romano pues todos y cada uno de los protagonistas de este reportaje se dedican en cuerpo y alma a su oficio y sino sosegados si se les vio convencidos y esperanzados.
Al fin y al cabo ellos siempre darán algo que no pueden dar muchos empleados de grandes superficies: buen servicio, experiencia, consejo y no por último menos importante, una sonrisa.

Pasen y vean...

























































Isabel Muñoz: Investigación


Isabel Muñoz (Barcelona, 1951)


Con apenas 20 años se traslada a Madrid en donde se matricula en Photocentro. Aunque descubrió la fotografía con 12 o 13 años gracias a una cámara Instamatic. En la capita conoce a Ramón Mourelle y Eduardo Momeñe, sus grandes referentes. A comienzos de los 80 se inicia en la fotografía para cine, llegando a realizar la misma para dos películas: Sal Gorda y Penumbra. A mediados de esa misma década se traslada a Nueva York buscando ampliar conocimientos técnicos para posteriormente regresar a España y organizar su primera exposición en 1986: "Toques", realizada en el Instituto Francés.

Trabaja por temas lo que la ha llevado a viajar por el mundo entero convirtiendo su obra en una auténtica enciclopedia de contrastes y lenguajes: la danza, el lenguaje corporal,

la violencia o la infancia, han sido el leimotiv de sus trabajos más representativos. Tras centrarse en el blanco y negro en el 2003 vuelve a redescubrir el color y comienza a a trabajar el color digital.


Y con su trabajo "Cuenca en la mirada", se reencuentra con el retrato. La fotógrafa consigue con sus grandes formatos no sólo un gran realismo sino contar historias por lo que sus imágenes son una fuente informativa en sí mismas, por lo que podría decirse que sus trabajos se mueven entre el retrato y porqué no el fotoperiodismo.


Su obra se puede encontrar en la Maison Européenne de la Photographie de París, el New York Museum of Contemporary Art, o en colecciones privadas.